Adiós a las imperfecciones en las paredes

Adiós a las imperfecciones en las paredes

Las imperfecciones en las paredes, aunque sean diminutas, tienen un gran impacto en la apariencia general de la habitación, por lo que se han desarrollado diversas técnicas para disimularlas. Una buena opción es el recubrimiento con molduras, que además de resolver el problema aporta un valor decorativo al espacio.

Existen imperfecciones más fáciles de disimular que otras, y esto no tiene que ver con el tamaño, sino con la causa: si el desperfecto de la superficie es simplemente un mal acabado, se soluciona instalando la moldura; si son fisuras mal selladas es necesario aplicar una masa especial para cubrir la grieta antes de instalar la moldura; y si el problema es un poco más grave, relacionado con humedad o filtraciones, se debe realizar una reparación completa de la superficie y luego se podrá colocar la moldura.

Las imperfecciones relacionadas con malos acabados son más comunes en las terminaciones piso-pared y pared-techo, por esos las molduras más conocidas y utilizadas son los rodapiés y cornisas. Sin embardo, también es recurrente observar daños en los filos de las esquinas o en las uniones entre pared-pared, para estas áreas también existen molduras especiales.

Las molduras que se utilizan para recubrir las esquinas externas se llaman esquineros, y para las esquinas internas existen bocel media y cuarto bocel, estas se instalan de manera vertical, en algunos países es común la decoración vertical en otras naciones el concepto apenas se está conociendo.

Así que con las molduras, prepárate para decirle ¡Adiós a las imperfecciones!

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